Colegiala inocente no quiere por el culo

Natalia la inocente colegiala es seducida por su primo para que le dé el culo pero ella no quiere, argumentando que duele muchísimo. Aun así el primo despierta a Natalia cuando esta se encuentra echando una siesta para ir al colegio.

El muchacho insiste, hasta que la despierta y le dice que están solos,

que la tía salió hacer unas compras y que llega por la tarde.

La inocente muchacha le dice que no tiene ganas de follar, no te pierdas a esta Colegiala inocente que no quiere por el culo.

Colegiala inocente no quiere por el culo
Colegiala inocente no quiere por el culo

Colegiala inocente no quiere por el culo, pero termina gustándole

a lo que el primo le insiste que lleva mucho tiempo planeando ese encuentro para follarla por el culo. La prima Natalia dice que por el ano duele mucho,

a lo que el primo venezolano le dice que no le va a doler y que solo le mete la punta lo mueve hasta que se venga,

ella le dice que no porque ha escuchado que cuando a una chica virgen se la meten por el culo el dolor es insoportable. Después de cogerla por el culo le fije que me lo chupara un rato.

Todavía quieres que te la chupe?

¡Joder, sí, chúpalo! Respondí, lo que la hizo sonreír mientras se recogía el pelo en una cola de caballo. Natalia se paró frente a mí, pasó sus manos por el pelo de mi pecho y cayó de rodillas. Ver: Hijastra seducida y follada por papá.

Ella tiró de mi polla un par de veces más y luego me convertí en un espectador feliz y gimiendo mientras veía a mi prima abrir su boca y me daba mi primera mamada. La Venezolana me lamió del saco a la punta de la verga varias veces sucesivas en un movimiento continuo, y luego se concentró en un bombeo apretado de labios y mejillas cóncavas.

Pronto mi gemido se hizo más fuerte

La sensación húmeda fue increíble. Sus manos se hicieron cargo cuando se detuvo para recuperar el aliento, las pulseras tintinearon cuando su muñeca se movió. Ella me miraba y sonreía, una vez preguntándome si era mejor que hacerlo yo misma, pero pronto regresó, sorbiendo y gruñendo, con los aretes balanceándose y la saliva goteando de su barbilla.

Pronto mi gemido se hizo más fuerte cuando me di cuenta de que estaba a punto de expulsar una gran carga. Toqué su rostro para darle una advertencia justa para que pudiera ver la explosión como siempre lo había hecho en el pasado. Habían pasado casi dos semanas desde mi último orgasmo, por lo que este crearía un desastre en la alfombra. Lo que sucedió después fue una agradable sorpresa. Ella agarró mi muñeca y la movió hacia mi polla.

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