¡PUEDES DESCARGAR EL VÍDEO AQUÍ!

Me folla rico en la madrugada y casi nos pilla mi esposo cornudo

0 Vistas
0%

Me folla rico en la madrugada y casi nos pilla mi esposo cornudo. Llevaba semanas fantaseando con mi amante. Su complexión fuerte y musculosa y su irresistible encanto siempre me dejaban con ganas de más. Habíamos quedado en un lugar apartado cerca de mi casa, sabiendo que mi marido, un capullo insufrible, corría un gran riesgo de pillarme.

Pero ambos estábamos dispuestos a correr ese riesgo por probar la fruta prohibida. Cuando el reloj marcó la medianoche, salí de casa con el corazón palpitando de excitación. La luz de la luna guiaba mis pasos hacia nuestro punto de encuentro secreto.

Vea: Chica virgen desvirgada por el amigo del novio y grita de placer.

Mi marido me entrega a otro videos porno

Se desabrochó los pantalones, mostrando su enorme erección. Llevó mis manos hacia él, animándome a tocarlo. Lo rodeé con los dedos, maravillada por su tamaño y su grosor. Con un gemido, se arrodilló y se colocó en mi entrada.

La cabeza de su polla presionó mis húmedos pliegues y, con una fuerza que me dejó sin aliento, me penetró. Arqueé la espalda, gritando de placer mientras me llenaba por completo. Empezó a moverse, y sus potentes embestidas le hacían penetrarme cada vez más.

Me folla rico en la madrugada y casi nos pilla mi esposo cornudo.
Me folla rico en la madrugada y casi nos pilla mi esposo cornudo

Mira: Llora cuando el novio rompe su culo en sexo anal casero.

Mi amate me hecha un rapidín

Notaba cómo los músculos de su espalda se tensaban y relajaban con cada embestida, y el sonido de nuestra piel al chocar llenaba el aire. Era estimulante, peligroso y más intenso de lo que jamás hubiera imaginado.

A medida que nuestro sexo se volvía más frenético, notaba la familiar tensión en el vientre. Sabía que estaba cerca, pero no quería que terminara. Y entonces, con una última y poderosa embestida, Se enterró hasta la empuñadura dentro de mí y gritó. Su descarga me provocó una oleada de placer por todo el cuerpo, y me deshice, con mis paredes internas apretándose alrededor de él mientras gritaba su nombre.